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Autos eléctricos y el sueño eterno de la ciencia ficción.....

(Holger Hieronimi, Erongaricuaro, Mich., Julio-Sept 2008)

Durante los últimos meses, una presentación Power-Point circuló por la red, titulada „Autos eléctricos“. Aunque normalmente no leo estos mensajes „forwardeados“, en este caso el título me llamó la atención. El contenido de esta presentación parece haber sido inspirado por un documental estadounidense llamado „Who killed the electric car?“, el cual ha sido ampliamente distribuido en muchas iniciativas de base para „concientizar“a la gente acerca de la supuesta conspiración de gobiernos y multinacionales contra las tecnologías nuevas „verdes“, como llaman en este caso los coches eléctricos y de hidrógeno. Además se ubica a la especulación financiera  como única responsable de los „sube y bajas“en los precios del petróleo.

La amplia distribución de esta presentación, especialmente entre las redes ecologistas urbanas, me hizo reflexionar. Personalmente, no creo, que esta información sirva para concienciar más a la gente. Desde mi punto de vista, se basa en data un tanto incompleta, ya que no está considerando las leyes básicas de energía, concretamente el asunto de las calidades de energía.

Muchos soñamos con algún tipo de energía nueva, libre, limpia, segura, de alta calidad, infinita, y preferimos creer en algún  tipo de conspiración del gobierno de EEUU, de las petroleras o de los fabricantes de coches, quienes según la están escondiendo para seguir contaminando y explotando a la gente y al planeta.

Aunque no niego que estas instancias mencionadas están promoviendo dichas prácticas, hay que entender, que no lo hacen por querer esconder nuevas tecnologías más eficientes y limpias. Es más sencillo- no las han encontrado. No las hay. Si los hubieran descubierto (y se han invertido en los últimos años billones de dólares en su búsqueda e investigación), con gusto los promoverán para ganar dinero y recuperar sus inversiones. La realidad es la siguiente: No existe (en este planeta por lo menos) otro almacén de energía tan concentrado y con tan alto rendimiento como el petróleo y el gas.

Es muy recomendable aceptar esta realidad en vez de quedarse con estos sueños de tecnología "verde" o de ciencia ficción, porque esto nos haría capaz de diseñar realmente para el cambio, la transición y el descenso energético.

autoselectricos
sueños de ciencia ficción: Coches no contaminantes en la presentación "autos electricos"

Respeto los coches eléctricos: Electricidad no es una energía limpia. Para hacer electricidad, se queman (por lo general) combustibles fósiles, como el gas, petróleo o el carbón. O se necesitan plantas nucleares o presas hidroeléctricas, que también tienen un alto costo ambiental. En la conversión de combustibles fósiles a electricidad se pierden un buen porcentaje de la energía en calor, que es difícil aprovechar. Otro tanto se pierde en el proceso de recarga de las baterías, en su fabricación y desgaste. Con el uso de un coche eléctrico estamos gastando más energía y  contaminado mas, aunque quizás se traslada esta contaminación a otro lugar más lejano, fuera de las ciudades y de la vista de la ahora mayoría de los seres humanos. Esto de decir, que los coches eléctricos no contaminan, es como decir que la electricidad es libre y viene de la pared. Quedándonos en esta dimensión, fácilmente comprensible para cualquier persona quien cada bimestre tiene que pagar su cuenta de la CFE: Ni imaginar la cuenta de luz, si enchufas tu nave todos los días para „cargarla“. Sencillamente por esta razón se cancelaron los coches eléctricos- porque efectivamente, gastan más energía y contaminan más que los de combustión.

El famoso hidrógeno, del que se habla como el próximo combustible libre y limpio (también en esta presentación, haciendo referencia al uso de un vehículo que utiliza el gobernador de California Arnoldo Schwarzenegger), NO ES UNA FUENTE ENERGÉTICA. Mas bien, es un portador de energía, es decir, que se necesitan combustibles fósiles (gas, por lo general) para producirlo. Si bien se dice, que mediante el hidrógeno se puede aprovechar mejor el gas que quemándolo directamente, el hidrógeno tiene grandes desventajas: Es altamente explosivo por ejemplo, su transporte es muy complicado y costoso. ¿Cómo podemos reemplazar toda esta infraestructura para abastecer el mundo de gasolina y gas con una costosísima nueva infraestructura de hidrógeno? Sería una tarea gigantesca, que a su vez gastará mucha energía, probablemente mas que se produce/ ahorra mediante la conversión a gran escala hacia el hidrógeno.

Los biocombustibles (no se mencionan en esta presentación, pero se están discutiendo ampliamente como una „alternativa“) tienen un rendimiento neto energético muy bajo, si consideramos la cantidad de energía que necesitamos para la siembra, fertilización, cosecha y transformación de la materia prima (maíz, caña, y otros) en el producto final. Este rendimiento bajo los hace muy cuestionables al nivel ecológico y económico, especialmente si pensamos en su producción y uso a gran escala.
Además,  nos confrontamos con la cuestión ética de cómo justificar la conversión de alimentos en combustible, cuando la emergencia alimenticia se está haciendo cada vez más notable en México y en el mundo.

Regresando al petróleo: Prevalece la teoría , que los altos precios del petróleo son puro efecto de la especulación, nomas, ignorando las realidades mundiales respeto a la extracción y las reservas de petróleo (y gas), que están en su clímax histórico y/o en declive, mientras la demanda sigue en aumento. Decir que esto de la explosión del precio del petróleo es producto de pura especulación me parece otra forma más de desviar la atención (como siempre se hace: buscando culpables).

Una vez, que comenzamos a aceptar esta realidad del descenso energético, cambiará nuestra perspectiva, y nos damos cuenta de lo desviado que está el debate sobre los energéticos, que se está dando en México y en el mundo, será en los medios, en el debate político y/o en el ámbito social. No  tiene mucho sentido seguir con este sueño de la tecnología mágica que nos va a salvar de este descenso. Tampoco vale la pena de buscar culpables, ya que todos hemos participado y estamos participando en algún nivel en esta destrucción y el agotamiento de los recursos naturales. Más bien hay que prepararse para organizar a nuestras comunidades para un futuro con cada vez menos recursos y energía, lo que naturalmente cambiará nuestra cultura hacia una más regional, local y autosuficiente, basada en los recursos renovables y en la energía solar.

Con energía solar no estoy pensando tanto en las famosas celdas fotovoltaicas (David Holmgren dijo el año pasado „En cien años la gente probablemente usará todavía celdas fotovoltaicas, pero no tendremos energía para producir más de ellas“). Más bien pienso, que los almacenes de energía, las cuales en todas las culturas preindustriales fueron patrimonios naturales esenciales para sobrevivencia, tendrán que redescubrirse y ser valorados: Agua, suelos, semillas y árboles. Una prioridad será la progresiva autonomía local y bioregional, para independizarnos cada vez más de los sistemas globalizados de alto consumo energético.

(Erongaricuaro, Julio-Sept 2008)

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